sábado, 19 de mayo de 2012

Por qué el gato abre ligeramente su boca, arruga su nariz y levanta su labio superior?

Cuando el gato huele algo, la acción de abrir su boca ligeramente, arrugar su nariz y levantar su labio superior, se llama "reacción de flehmen" o "flehming". Él está aspirando aire, capturando el olor y transfiriéndolo a una pequeña bolsa especializada llamado órgano vomeronasal o el órgano de Jacobson. Este órgano se ubica en la parte superior de la cavidad nasal, y tiene una abundante irrigación sanguínea. Atrapa las moléculas de olor y envía las característica de esa sensación olfativa al cerebro.
La reacción de Flehming puede ocurrir con distintos tipos de olores pero, las más de las veces, sucede cuando el gato huele la orina. Muchos gatos machos exhibirán esta conducta cuando huelen los órganos genitales u orina de una hembra en celo.
EL GATO Y EL HOMBRE
Animal enigmático, considerado sagrado o maldito por diferentes civilizaciones o en distintas épocas, la fascinación que produce su contemplación, tiene algo de esotérico y misterioso. Este pequeño representante de la familia de los félidos, ha estado unido a la historia del hombre con un carisma totalmente distinto al del perro. A diferencia de éste, el gato no ha perdido su identidad de animal semisalvaje e independiente.
Los orígenes del gato doméstico son también oscuros y controvertidos, atribuyéndose a cruces o adaptaciones del gato montes Felis silvestris y del gato libio Felis lybica.
Las momias de gatos faraónicos, encontradas en Egipto y que datan de períodos históricos muy diferentes, así como las representaciones pictóricas y escultóricas egipcias, permiten situar el origen del gato doméstico unos 2OOO años a. de C. y por supuesto en el valle del Nilo.
Las atribuciones mágicas y religiosas y las connotaciones mitológicas que envolvieron los orígenes del gato, fueron mucho más tarde, durante la Edad Media, relacionadas con demoníacas y malignas hasta tal punto que, las persecuciones a que se hizo acreedor, parece ser que influyeron en el aumento de las poblaciones de ratas y en las subsiguientes epidemias de peste ocurridas en el Medievo.
Las distintas razas de gatos que existen son debidas a la selección artificial realizada por el hombre, pero es curioso comprobar que no son tan polimorfas ni diversificadas como las del perro ni, por supuesto, tan numerosas como las de éste.
El comportamiento del gato es inherente a la especie y no se determina con fijeza según las razas a diferencia de lo que ocurre con el perro; solamente algunas razas de gatos que tienen defectos físicos, sordera por ejemplo, presentan pautas diferenciables imputables lógicamente al defecto que deben superar y no a la pertenencia a una raza determinada.
Como cazador que es, el gato gusta del acecho y captura de las presas más comunes: pajaritos, roedores, lagartijas, etc., aunque adaptado perfectamente a la vida diurna, sus hábitos son preferentemente crepusculares o nocturnos, mientras que durante las horas del día, dormita y observa pasivamente el mundo que le rodea.
Un gato que goce de semilibertad puede, por bien tratado que esté, puede abandonar el hogar de su propietario e instalarse en el de¡ vecino si allí es alimentado y no hostigado, pero esto sucede, solamente cuando es agredidio o molestado en su hogar de origen.
Estas peculiaridades del gato le hacen querido o despreciado por el hombre, pero siempre respetado por su eficacia como controlador de ratones, ratas y otros roedores indeseables.
El gato, siempre con su idiosincrasia controvertida y su magnetismo particular, constituye uno de los más atractivos animales domésticos.
DORMIR MEJOR CON UN GATO QUE CON SU PAREJA.
Según una encuesta realizada por la asociación inglesa Cats protection, al ser preguntados
un 44% de los propietarios de gatos manifestaron "dormir mejor con su gato que con su
pareja". Curiosamente, entre los que contestaron afirmativamente a esta pregunta, sólo el
26% eran hombres, mientras que el 51% eran mujeres. Entre las razones para preferir a su
gato como compañero de cama, se encontraban el disponer de más espacio en la cama, el
agradable ronroneo del gato o el no tener que soportar ronquidos.
Otros resultados de la encuesta fueron los siguientes:

- El 40% de la población prefiere a un gato como animal doméstico, mientras que
sólo el 4% prefiere al perro.
- Sin embargo, la cuarta parte de ellos afirma preferir al gato porque tiene menos
necesidades que un perro.
- Ambos sexos piensan que el gato refleja el temperamento y personalidad de sus
dueños, que suelen ser amables y sensuales.
- El 98% de las mujeres dijeron preferir una cita con alguien a quien le gusten los
gatos.

Fuente: http://personales.ya.com/outrem/gatos/noticias.htm

Historia y leyenda del felino




Un animal independiente con una personalidad tan especial que, inevitablemente, provoca tanto adoración incondicional como odios desmedidos. Si en una época fue objeto de reverencia para los egipcios, en otra se lo acusó de demonio compañero de brujas. Hoy, junto con el perro es el animal doméstico más difundido.

Cuenta la leyenda que, en el momento de la Creación, todos los animales puestos en fila, y cada uno a su turno, le pedían a Dios el atributo que más querían. El pavo real deseaba belleza; la gacela, rapidez; el león, coraje; el caballo, gracia; y así cada uno hizo su pedido. El gato, que era el último de la fila, escuchó bien todos los pedidos, y cuando llegó su turno pidió un poco de cada uno de esos atributos, sin dejar de lado ninguno.
Esta es la causa por la que el gato se convirtió en uno de los animales más perfectos.
Más allá de la historia y de los gustos, nadie puede negar que los gatos son la elegancia y belleza personificada.
Reverenciados en el tiempo de los faraones egipcios y denostados durante la Inquisición -cuando se los asociaba con el diablo- porque acompañaban a las brujas; pero afortunadamente, para ellos que realmente son excelentes mascotas, cariñosos, limpios y compañeros, pero......, hay que aceptar su independencia y no juzgarlo por algo natural de su personalidad. Hay muchas personas que le tenían rechazo por diferentes razones, generalmente asociadas a creencias erróneas y cuando ellos mismos le dieron la oportunidad al gatito y lo adoptaron como mascota, su opinión con respecto a ellos cambia en forma radical y se pasan al bando de los defensores.
En la actualidad compite cabeza a cabeza con los perros, los compañeros del ser humano desde el principio de los tiempos. En Europa y Norteamérica existen, en la actualidad, al menos tantos gatos como perros. Solo en Estados Unidos existen 50 millones de gatos.
Los gatos fueron objeto de culto en Egipto debido a su habilidad para hacer disminuir la población de ratones en los campos de cereales del Nilo, de capital importancia económica. La diosa egipcia Bastet, representada con cuerpo de mujer y cabeza de gato, era la diosa del amor y la fertilidad. Los gatos eran también un deporte para los egipcios; atados a correas cazaban pájaros para la mesa familiar: el amo lanzaba un boomerang que derribaba los pájaros para que el gato los recogiera y entregara al amo. Debido a su utilidad económica, y a que se creía que concedían muchos hijos, los gatos eran tan reverenciados que a veces se momificaban para enterrarlos con sus amos o en tumbas diseñadas para tal efecto.
Pese a que las leyes egipcias prohibían sacar del país los gatos sagrados, los marinos fenicios se los llevaban de contrabando. Los gatos se vendían igual que otros tesoros de Oriente y, en la antigüedad, se encontraban a lo largo de toda la costa mediterránea. Al parecer, los romanos fueron los primeros en introducirlos en Europa.
La valía de los gatos como depredadores fue reconocida a mediados del siglo XIV, cuando una plaga originada por ratas, conocida como la peste negra, atacó a la población europea. Pese a todo, durante la edad media los gatos eran odiados y temidos.
Debido a sus hábitos nocturnos se creía que tenían trato con el diablo. Esta asociación del gato con la brujería ha sido la culpable de muchos actos de crueldad hacia él a través de los siglos.
El renacimiento, sin embargo, fue una época dorada para los gatos. Casi todo el mundo tenía alguno, desde los miembros de las casas reales y sus sirvientes hasta el campesinado.
 El sexto sentido
Sexto sentido, sentido misterioso, desconocido, inquietante, las definiciones empleadas para señalar las facultades todavía inexplicables de muchos animales y, en particular, del gato, son innumerables.
Existen cinco sentidos principales: la vista, el oído, el olfato, el tacto y el gusto. Así que se atribuye el sexto sentido a todas aquellas capacidades, aún parcialmente desconocidas
que presentan algunos animales como el sentido de la orientación, telepatía y premonición.
Sentido de la orientación
En el gato es la capacidad para regresar a su amo. Los ejemplos son muchos. En Abril de 1977, en Francia un gato llamado Pompon apareció de nuevo ante su amo, residente en Fontainebleau: al parecer había partido dos años antes de Sanar, en el departamento de Var, situado nada menos que a 900 km. de distancia.
En 1978, y de nuevo en Francia, cerca de Vierzon, otro gato, Minouche, se escapó del automóvil de su propietario y regresó a su casa en Dôle, situada a más de 400 km.; el pobre Minouche estaba muy flaco y tenía las uñas completamnete consumidas.
En Australia, parece ser que un gato recorrió nada menos que 2400 km. para regresar a la casa de su amo, quien lo había perdido mientras estaba de cámping; éste relató: "Estaba muy delgado y muy sucio, pero apenas lo llamé por su nombre sus ojos se iluminaron y empezó a ronronear".
Estos episodios adquieren notable importancia cuando se considera que el gato no es, bajo ningún concepto, aficionado a efectuar largas caminatas. La explicación quizás esté en que el animal quiere recuperar a su amo impulsado por el hambre, la inquietud, el afecto y el deseo a volver a tener todo lo que perdió y entonces, mediante un proceso aún misterioso, busca la dirección aproximada que debe tomar. A partir de entonces, el gato recurre a un método de aprendizaje por tanteos y errores, avanzando mediante una serie de asociaciones visuales, olfativas, acústicas o de cualquier otro género. Busca un sonido familiar, como por ejemplo, el de las campanas, olores conocidos, caminos que antes recorrió.
En otras palabras, el gato pone en funcionamiento su memoria asociativa. De indicio en indicio, volviendo, si es preciso, sobre sus propios pasos hasta alcanzar su meta.... Esta explicación resulta menos convincente cuando el gato recorre enormes distancias, o bien cuando se reune con su amo en un lugar en donde nunca estuvo antes.
Los gatos médium
Hoy en día no se teme de hablar de los gatos médium, y a tal efecto se han propuesto atrevidas explicaciones como el llamado "psi trailing"; según esta teoría, existiría un tipo de comunicación telepática entre el gato y su dueño o entre el gato y determinadas personas, que guiaría al gato perdido por medio de vibraciones que éste sería capaz de percibir.
Los egipcios ya creían en este tipo de telepatía: en un papiro descubierto en Saqqâra se puede leer:" Cuando tú piensas, él (el gato) te comprende aún si tus labios no se mueven ni tu boca pronuncia palabra alguna. Él lee en ti con la mirada de los dioses".
También en la Edad Media los brujos llegaron a ser acusados de comunicarse con sus gatos vía telepática.
Meteorología felina
Según una creencia popular, si un gato, en el momento de efectuar su aseo, pasa una de sus patas sobre una de sus orejas, es señal que la lluvia, o la tormenta, está muy próxima. En realidad se cree que el gato se pone nervioso porque su piel se carga de electricidad, y se excita a causa de las pequeñas descargas que se producen cuando toca un objeto cualquiera; por eso comienza a arañar los tejidos y trepar por las cortinas.
Cuando rasca el suelo, en cambio, establece la dirección de donde va a soplar el viento.
Para anunciar buen tiempo el gato ronronea y no se frota la nariz durante su aseo. Desde luego, ésta meteorología felina no siempre es fiable, como tampoco lo es, por lo demás, la humana.



El gato y la mujer




Los egipcios fueron la primera civilización que tuvieron una relación cercana con el gato, como determinan las primeras inscripciones que se remontan al 2130 a. C., durante la XI dinastía. Ellos notaron la fuerte afinidad entre el gato y la mujer, no es casualidad cuando el gato se convierte en divinidad, hacia el 1575 a. C., representara a la diosa Bastet, con cuerpo de mujer y cabeza de gata, protectora de la casa y la fertilidad. Bastet, hija de Isis, diosa del sol, de la luna y de la tierra era tan femenina que se la identificaba con trajes largos y elegantes, con provocadores escotes, con hermosos bordados y el cuello adornado con perlas.
Cleopatra se pintaba los ojos imitando las líneas curvas oscuras naturales de los ojos de su gata, seducida ella misma por la fascinación de la mirada felina.
La lista de afinidad entre una mujer y el gato es amplia, como comunicarse sin palabras con largos silencios y profundas miradas aquello que siente su corazón, los gatos son susceptibles y, como las mujeres les gusta ser cortejados con graduales y delicadas aproximaciones, cada gato es único en su carácter y no hay otro igual de carácterísticas idénticas, tienen una multiforme personalidad, una clara y explícita, otra misteriosa, inaccesible, voluble.
Todo gato, igual que la mujer puede pasar de la más exquisita amabilidad y gentileza a la más feroz crueldad y agresividad.
Es probable que por todas estas afinidades y otras, que exista una mayor amistad entre el gato y las mujeres, aunque hay excepciones a la regla, existen mujeres que no le gustan, como hombres que tienen buena relación con ellos, pero muchas veces, en el momento de acoger un gato en la familia es la alianza de la mujer con los niños que vence la sospechosa resistencia del marido, aterrado por tener que enfrentarse en la casa con otro universo.... femenino.
"Permanece libre y permanece sólo si quiere..., es el gato quien adopta las personas, que las elige..., como la mujer", escribe Camilla Cederna.
Sensualidad, seducción, fascinación: atributos del gato como de la mujer, criaturas temibles e inabordables y al mismo tiempo adorables, capaces de impulsos generosos, de lánguidos abandonos, de ardores repentinos, de falsas fugas, de ingenua malicia, de irresistibles caprichos, de celos intensos y de despechos repentinos y sombríos.
Dualidad, misterio y sensualidad: caracteres que alimentan la comparación entre la mujer y gato en la imaginación del hombre.
"Mi gatito"
El gato provisto de cualidades consideradas femeninas (sensualidad, dulzura, intuición, misterio), no aparece forzosamente de la misma manera en el espíritu de las mujeres, al contrario puede reflejar el rostro del marido.
En "Penas del corazón de una gata inglesa", Honoré de Balzac escribe que " muchas mujeres, y entre las más graciosas, entre las más aristocráticas, decían siempre: "Mi gatito" a sus maridos, incluso cuando no los... amaban.

El gato y la comunicación




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El lenguaje corporal de los gatos es absolutamente magnífico, y basta observarlos detenidamente para conocer sus emociones.
Aunque el gato no es, en general, un animal que se destaque por su sociabilidad, son muchos los recursos que utiliza para comunicarse con sus congéneres y con sus dueños. Su rostro, los sonidos que emite e incluso sus olores tienen, en efecto, mas "mensaje" de lo que pudiera parecer
No hay dos gatos iguales. Cada cual tiene su propia personalidad, y si somos capaces de conocerla bien, resultará mas fácil interpretar sus interesantísimo código de comunicación.
Hay gatos nerviosos y hay gatos seguros y confiados. Los primeros suelen ser tímidos e introvertidos. Los segundos son activos y juguetones. También existen ejemplares agresivos, aunque normalmente se muestran así para disimular su carácter asustadizo.
En la forma de ser de un gato influyen dos grandes factores: los congénitos y los educacionales. Y aunque los primeros son muy significativos, no cabe duda de que la forma de criarle resulta mas decisiva para entender la personalidad que acabe teniendo de adulto.
Hay gatos nerviosos y hay gatos seguros y confiados. Los primeros suelen ser tímidos e introvertidos. Los segundos son activos y juguetones. También existen ejemplares agresivos, aunque normalmente se muestran así para disimular su carácter asustadizo.
En la forma de ser de un gato influyen dos grandes factores: los congénitos y los educacionales. Y aunque los primeros son muy significativos, no cabe duda de que la forma de criarle resulta mas decisiva para entender la personalidad que acabe teniendo de adulto.
De ahí la importancia de ofrecer al gato desde su primera semana de vida todo tipo de mimos y caricias, tanto de los dueños como de otros gatos, para crear en ellos un sentimiento de confianza para su desarrollo futuro.
Pero; ¿como saber si un gato se encuentra a gusto o tiene algún temor? ¿Se pueden reconocer los rasgos de su personalidad a través de su peculiar lenguaje?. No es tan dificil, basta con mirarle el rostro, escuchándole con atención y descubriendo sus costumbres.
Por la cara
El rostro de un gato no es muy dado a las señales ni a los gestos. Todo su poder de comunicación se concentra en las numerosas posiciones que son capaces de adquirir sus orejas y sus ojos.
Las orejas de los gatos son de una enorme movilidad gracias a los mas de 20 músculos de que están dotadas. El significado de las diversas posiciones de las orejas es muy rico. Si las inclina hacia adelante; puede estar denotando relajación, aunque puede estrar explorando el territorio. Unas orejas hacia abajo indicarán agresividad, mientras las plegadas hacia atrás suponen, agresión y/o temor.
Los ojos son también muy expresivos. Un estado de felicidad y placer coincide siempre con una mirada entrecerrada. Todo lo contrario sucede cuando siente miedo; las pupilas se dilatan ostensiblemente. Con un poco de atención a los ojos y orejas (así como bigotes o a la boca), es relativamente sencillo averiguar si el gato esta contento (ojos casi cerrados, y orejas hacia adelante), pendiente de su dueño (ojos muy abiertos y orejas hacia adelante), asustado (orejas recogidas hacia atrás), curioso (pupilas dilatadas y orejas hacia adelante), irritado (orejas hacia atras, pupilas contraídas y bigotes hacia adelante), o agresivo (pupilas dilatadas, y la boca abierta para enseñar los dientes)